La clausura de la 13ª Gran Fiesta de Cine Mexicano celebra talento y legado
La gala en PALCCO cerró con homenajes, entrega de Minervas Tapatías y una noche de emoción que destacó el espíritu del cine mexicano.
18 nov 2025

La 13.ª edición de la Gran Fiesta de Cine Mexicano (GFCM) culminó el pasado viernes en una ceremonia de clausura celebrada en el Teatro PALCCO de Guadalajara, un evento que reunió a lo mejor del cine independiente nacional y rindió homenaje a figuras históricas del espectáculo mexicano. Organizado por el festival, el cierre estuvo marcado por la entrega del prestigioso galardón Minerva Tapatía, que reconoce a las producciones más destacadas en categorías como Cine Jalisciense, Cine No Chilango, Mexicanos en el Extranjero y Cortometraje Universitario, entre otras.
En la gala se reconoció la trayectoria de "Lalo El Mimo”, quien recibió un sentido homenaje por sus más de 65 años en el teatro, la televisión y el cine, con discursos llenos de humor, gratitud y aplausos. También se rindió tributo a Mike Laure, cuya memoria fue evocada por su hijo Miguel Laure, en un momento emotivo que conmovió al público. Por su parte, el cineasta Jorge Araujo dedicó unas palabras a la memoria de su hijo, Adrián Araujo —fotógrafo y director fallecido en marzo—, celebrando su talento y legado.

Mario Cuevas y Lalo el Mimo en la GFCM
El festival, que se celebró del 7 al 14 de noviembre en diversos espacios de Guadalajara —como Cinemex Sania, Cine Mayahuel, el edificio Arroniz de la Secretaría de Cultura de Jalisco y también con proyecciones en Guanajuato— presentó más de 30 largometrajes de ficción y documental. Destacan algunas coproducciones internacionales como Scavenger de Rubén Arnaíz (España) o Nos vemos esta noche, mi amor, de Paco Arasanz, también con origen europeo.
La edición arrancó con la película Sobre las olas, dirigida por el cineasta tapatío Horacio Alcalá, cuyo rodaje se realizó en un 90 % en locaciones icónicas de Jalisco, como Los Altos y el Lago de Chapala. Esta cinta compitió por la Minerva Tapatía y simboliza el compromiso del festival con descentralizar la producción cinematográfica, apostando por historias con raíces locales.
Frank Rodríguez, co-director del festival, resaltó que uno de los valores fundamentales de la GFCM ha sido siempre su cercanía con el público: “Nunca nos importó el glamour ni las alfombras rojas”, dijo, “lo que queremos es que el ciudadano normal vaya al cine y vea su ciudad retratada”. Esa filosofía ha generado una fidelidad notable: según él, la venta de boletos históricamente supera el 95%.
Con la entrega de premios, los homenajes y una fiesta de cierre que reunió a creadores, intérpretes y público, la Gran Fiesta de Cine Mexicano deja una huella poderosa: la celebración del cine nacional con identidad, memoria y comunidad, consolidándose como un espacio vital para el cine jalisciense, independiente y multicoral.

El festejo de los asistentes post festival